Una mousse de chocolate ¡riquísima!

Publicada originalmente en la sección “Comer” de La Vanguardia

Esta receta incluye un proceso muy difícil de lograr: esperar a que la mousse esté fría para comérsela. Antes de eso, también es importante que pongas toda tu atención y tus sentidos en hacer la crema inglesa. La crema inglesa es un refinado método de tortura inventado por los chefs franceses para castigar a los “stagiaires” rebeldes. El hecho de apellidar “inglesa” a la preparación es una muestra más de la antipatía histórica de los galos por sus vecinos del otro lado del Canal de la Mancha. PERO, y este PERO va en mayúscula, tu paciencia y atención con esta preparación base serán recompensadas con creces en el resultado. Es un postre rico, elegante, refinado y con un precio aproximado de apenas 1,50 € por porción. 

Ingredientes (Para 6 porciones)

200 grs de nata líquida

90 grs de chocolate 70% cacao cortado en trozos

3 huevos

90 grs de azúcar blanco

60 grs de mantequilla sin sal

nueces para decorar

Comienza por separar las claras de las yemas. Es muy importante que no quede ni la más mínima traza de yema en las claras. Reserva las claras. En un cazo pequeño, coloca la nata, el azúcar y las yemas. Lleva a fuego medio/bajo y remueve constantemente. El propósito es que los huevos se cuezan sin coagularse. Por eso hay que remover constantemente y prestar mucha atención a la textura de tu crema inglesa. Está lista cuando tenga una consistencia similar a la lecha condensada (quizá un poco más ligera). La prueba reina es humedecer una cuchara en la crema y pasar el dedo por el anverso. Si la marca de tu dedo permanece, está lista. Si la crema cubre la marca de tu dedo, sigue removiendo y prestando atención. Cuando esté lista, retírala del fuego. Coloca un un bol aparte el chocolate y la mantequilla, y vierte encima la crema inglesa. Remueve ocasionalmente mientras se derriten el chocolate y la mantequilla. Con una batidora de mano o un batidor de varillas, bate las claras a punto de nieve (hasta que forme picos que permanezcan). Antes del próximo paso, asegúrate de que la mezcla de crema inglesa, chocolate y mantequilla esté a temperatura ambiente. Si lo está, incorpora con mucho cuidado las claras a punto de nieve con la ayuda de una cuchara de madera. Lo mejor es hacerlo con movimientos envolventes para conservar la mayor cantidad posible del aire atrapado en las claras. Una vez que esté todo combinado, puedes envasar en moldes individuales y llevar a la nevera durante al menos dos horas. Para servir, coloca una nuez encima de cada mousse. También puedes acompañar con nata montada. 

El toque especial: decora con 1/2 cucharadita de naranja confitada picada muy finamente

Puedes conservar en nevera durante hasta tres días. 

Curry de garbanzos

Publicada originalmente en la sección “Comer” de La Vanguardia.

Esta receta es perfecta para que quedes bien con tus amigos veganos, los colegas del yoga o con el típico tiquismiquis que no come carne, ni gluten ni frutos secos porque así se lo prescribió su asesor de aura, no por una razón de salud. 

Es una receta barata, exótica, fácil de preparar y ¡está buenísima! Los puristas te dirán que el masala en polvo del súper no es masala, y que así no es como lo preparan en Rawalpindi. Por eso es muy importante que jamás invites a cenar a un purista. Además tienen razón, porque con que lleva leche de coco y albahaca, es una receta más Thai que india. 

Ingredientes

300 grs de garbanzos cocidos y escurridos

4 o 5 tomates maduros medianos cortados en cubos grandes

1 lata (330 cc aprox) de leche de coco

1 cebolla cortada en tiritas delgadas

1 manojo (aprox 1/2 taza) de hojas de albahaca (normal o Thai)

2 cucharadas de aceite de oliva

1 diente de ajo cortado en láminas finas

1 cucharadita de masala

1/2 cucharadita de comino en semillas

1/2 cucharadita de chile en polvo (o menos, según tu tolerancia)

Sal al gusto

En un cazo mediano ponemos a calentar el aceite a fuego medio/bajo. Cuando esté tibio, agregamos la cebolla, el ajo y las semillas de comino. Removemos de ves ene cuando para que no se queme. Mientras tanto, pondremos en la licuadora los tomates cortados en trozos y la leche de coco. Procesamos todo junto hasta que quede de un preciso color rosa. Una vez que la cebolla esté translúcida, agregamos la mezcla de tomate y leche de coco. Dejamos reducir unos minutos, hasta que el rosa se vuelva rojizo. Agregamos sal (si le falta, podemos rectificar después) y los garbanzos. Bajamos el fuego al mínimo y dejamos reducir un poco más (unos 10 min). Para terminar, apagamos el fuego, agregamos el masala, el chile y las hojas de albahaca. Se puede servir solo como primer plato. Si lo quieres como plato principal, lo puedes acompañar con un rico arroz Basmati aromatizado con semillas de anís. Las sobras están buenísimas para la cena día siguiente. También las puedes congelar hasta por dos semanas. 

Diez lecciones que nos dejó el libro “Dieta y Cáncer”

Desde que salió a la calle, el libro “Dieta y Cáncer”, de Julio Basulto y Juanjo Cáceres (con la colaboración del pediatra Carlos González) se ha transformado en un éxito de ventas.

Escrito en un lenguaje sencillo (aunque a veces un poco demasiado científico), el libro explica la relación entre la forma en la que nos alimentamos y la posibilidad de desarrollar cáncer.

Y más importante, desmiente uno por uno varios de los mitos sobre la relación entre la alimentación y la enfermedad.

Después de leerlo, extrajimos estas diez lecciones:

  1. Tu alimentación ayuda a prevenir el cáncer, no a curarlo.
  2. Una buena alimentación ayuda a disminuir la posibilidad de contraer cáncer, pero no es garantía de que lo evitará.
  3. Una vez diagnosticada la enfermedad, lo más importante es el tratamiento, no la alimentación.
  4. La leche materna es para los bebés. No previene ni cura el cáncer en adultos.
  5. Las terapias “alternativas” no curan y pueden empeorar la situación.
  6. Para prevenir el cáncer es más eficiente dejar el alcohol, el azúcar y los alimentos procesados que adoptar hábitos saludables. Es decir, mejor dejar lo “malo” que adoptar lo “bueno”.
  7. El sobrepeso y la obesidad son factores de riesgo, pero tratarlos y evitarlos requiere mucho más que la “buena voluntad” y la “constancia” de la persona obesa o con sobrepeso.
  8. ¡Muévete!
  9. Si no puedes dejar de fumar, pide ayuda. 
  10. Cuando te cures, sigue con tus buenos hábitos.