Curry de garbanzos

Publicada originalmente en la sección «Comer» de La Vanguardia.

Esta receta es perfecta para que quedes bien con tus amigos veganos, los colegas del yoga o con el típico tiquismiquis que no come carne, ni gluten ni frutos secos porque así se lo prescribió su asesor de aura, no por una razón de salud. 

Es una receta barata, exótica, fácil de preparar y ¡está buenísima! Los puristas te dirán que el masala en polvo del súper no es masala, y que así no es como lo preparan en Rawalpindi. Por eso es muy importante que jamás invites a cenar a un purista. Además tienen razón, porque con que lleva leche de coco y albahaca, es una receta más Thai que india. 

Ingredientes

300 grs de garbanzos cocidos y escurridos

4 o 5 tomates maduros medianos cortados en cubos grandes

1 lata (330 cc aprox) de leche de coco

1 cebolla cortada en tiritas delgadas

1 manojo (aprox 1/2 taza) de hojas de albahaca (normal o Thai)

2 cucharadas de aceite de oliva

1 diente de ajo cortado en láminas finas

1 cucharadita de masala

1/2 cucharadita de comino en semillas

1/2 cucharadita de chile en polvo (o menos, según tu tolerancia)

Sal al gusto

En un cazo mediano ponemos a calentar el aceite a fuego medio/bajo. Cuando esté tibio, agregamos la cebolla, el ajo y las semillas de comino. Removemos de ves ene cuando para que no se queme. Mientras tanto, pondremos en la licuadora los tomates cortados en trozos y la leche de coco. Procesamos todo junto hasta que quede de un preciso color rosa. Una vez que la cebolla esté translúcida, agregamos la mezcla de tomate y leche de coco. Dejamos reducir unos minutos, hasta que el rosa se vuelva rojizo. Agregamos sal (si le falta, podemos rectificar después) y los garbanzos. Bajamos el fuego al mínimo y dejamos reducir un poco más (unos 10 min). Para terminar, apagamos el fuego, agregamos el masala, el chile y las hojas de albahaca. Se puede servir solo como primer plato. Si lo quieres como plato principal, lo puedes acompañar con un rico arroz Basmati aromatizado con semillas de anís. Las sobras están buenísimas para la cena día siguiente. También las puedes congelar hasta por dos semanas. 

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