Para comer bien y ahorrar, ¡aprende a cocinar!

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Mucha gente se queja de que comer “sanamente” (frutas, verduras, pescado, alimentos integrales) resulta sumamente caro. Y tienen razón. Pero no mucha.

Hace poco, la periodista gastronómica Tamar Haspel (@TamarHaspel) escribió un artículo (en inglés) en el que compara el costo de 100 calorías de alimentos “saludables” (como verduras y frutas), con otros menos sanos (procesados o ricos en azúcares).

Como resultado, descubrió, por ejemplo, que 100 calorías en forma de salchicha de perro caliente (hot dog) cuestan casi cuatro veces menos que 100 calorías en forma de brócoli.

La “investigación” fue hecha en el supermercado donde doña Tamar hace su compra semanal, lo cual no es demasiado científico, pero eso quizá importa poco, porque ya sabemos que, en general y en casi cualquier parte del mundo, las salchichas son más baratas que el brócoli.

La lógica conclusión de cualquier ser humano normal con un presupuesto ajustado es que tiene más sentido económico gastar cuatro veces menos en cubrir la cuota diaria de calorías (unas 2.000 por adulto, recomiendan los médicos) con salchichas que con brócoli.

Lo curioso, sin embargo, es que según datos que cita Ms. Haspel, no es una cuestión solamente económica la que impulsa esta lógica, pues las familias con un presupuesto más holgado también prefieren las salchichas al brócoli.

¿Qué les falta a estas familias que aún teniendo el dinero optan por lo menos saludable? Dos cosas: tiempo y conocimientos de cocina, dicen Haspel y sus entrevistados.

Lo del tiempo, siempre lo hemos dicho en este blog, es una idea que nos han vendido las grandes marcas de alimentos procesados. Toda su publicidad está orientada a reforzar dos mitos: “cocinar lleva mucho tiempo” y “todo el tiempo que se dedica a cocinar es tiempo perdido”.

Aquí mismo pueden encontrar recetas facilísimas y muy nutritivas que alimentan bien a una familia de cinco (¡y hasta sobra!) y que se pueden preparar y consumir en menos de lo que dura un episodio de Juego de Tronos.

Invertir una hora del día en preparar y comer una buena comida en familia es mucho más beneficioso para el cuerpo y el espíritu que estar echados en el sofá durante el mismo periodo de tiempo para que al final (SPOILER ALERT!!!) Jon Snow vuelva de la muerte.

Lo que nos queda, entonces, de las consideraciones del artículo de la señora Haspel es la parte de aprender a cocinar.

¿Tenemos que gastarnos un año de sueldo para matricularnos en Le Cordon Bleu? Definitivamente, no.

Hay mil maneras de mejorar nuestras habilidades culinarias. Podemos hablar con las abuelas, ver tutoriales en internet, cocinar con otras personas y, naturalmente, practicar.

Eso nos va a enseñar a buscar en el supermercado las otras opciones saludables y no tan caras (legumbres, frutas de temporada, verduras “raras”) que ayudarán a enriquecer nuestra mesa y a alimentarnos mejor.

Con los conocimientos adecuados, mejoraremos nuestras habilidades para seleccionar los alimentos y equilibrar el presupuesto de la compra y así lograr comer cada vez más brócoli y menos salchichas.

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