12 reglas de oro (en la cocinita de papá)

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En esta entrega queremos compartirles un capítulo que escribimos para un libro electrónico editado por Inspirulina, una comunidad de bloggers de vida sana.

Son las 12 reglas por las que intentamos guiarnos en nuestra casa para que los niños aprendan a comer bien. Esperamos que lo disfruten y que nos mande sus reglas, también. ¡Buen provecho!

12 consejos para que tus hijos crezcan sanos

Tengo tres hijos. Si la epidemia de mala alimentación en Occidente se mantiene al ritmo actual, uno de ellos va a tener sobrepeso y otro va a ser obeso. Uno desarrollará diabetes y es bastante probable que al menos uno de ellos muera mucho antes que yo por cáncer o una afección cardiovascular.

No estoy exagerando, sino citando las proyecciones de la Organización Mundial de la Salud. Estamos condenando a las personas que más queremos en el mundo a una vida de enfermedades y una muerte prematura. Y lo estamos haciendo en constantes dosis en la mesa del desayuno, en la lonchera, en las meriendas, en las salidas familiares.

¿Qué clase de seres humanos horribles y despreciables somos que estamos sometiendo a nuestros propios hijos a toda una serie de padecimientos y a nosotros mismos al dolor de verlos morir? Seres humanos desinformados, básicamente.

No se trata de que todos nos convirtamos en nutricionistas expertos, sino de tener a mano una información básica, unas cuantas normas, que nos permitan tomar mejores decisiones para llenar los platos y las loncheras de esas personas que tenemos la responsabilidad de criar.

Para lograrlo, en nuestra casa nos guiamos por estas “reglas” (hasta ahora no escritas) y que ustedes pueden adaptar a sus propias costumbres:

  • No al azúcar: Está bien un caramelo una vez por semana, el eventual trozo de pastel en los cumpleaños, el helado de los sábados. Pero el azúcar diario de los refrescos, los jugos, las gelatinas, las golosinas, los chocolates, no los ayuda y no la necesitan.
  • Más verduras y más frutas: Sí, es difícil que los niños coman estas cosas. Pero son pocos los niños que dicen que no a una crema de verduras bien hecha o a una ensalada de frutas llena de colores (sin azúcar, obviamente).
  • Integral sí, refinado no: Cocina con harina integral, arroz integral, avena integral. Dales legumbres (frijoles, garbanzos, habas, lentejas, caraotas).
  • Busca lo natural: No te dejes el presupuesto en alimentos orgánicos o “bio”, pero busca las opciones más cercanas a lo natural. Por ejemplo, mejor mantequilla que margarina. Y mejor todavía, aceite de oliva que mantequilla. Mientras menos procesado sea un alimento, será más saludable.
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  • “No me gusta”: Permítele a tus hijos escoger un alimento que no les gusta. Uno solo. Así te resultará más fácil convencerlos de que se coman todo lo demás.
  • Menos carne: Nadie “necesita” comer proteína animal todos los días. Menos carne roja, pollo, pescado, etc. en tu plato significará también un ahorro en la compra (que puedes usar para comprar más frutas y verduras)
  • Aprende a cocinar: No hace falta inscribirse en Le Cordon Bleu, pero sí informarse, pedir recetas, buscar opciones. El tiempo que inviertes en cocinar, no es tiempo “perdido”. Al contrario, puede ser una buena oportunidad para compartir con tus hijos.
  • Planifica: Prepara un menú semanal. Te ayudará a darles una alimentación equilibrada, a hacer la lista de la compra, ahorrar dinero y a tirar menos comida.
  • Come en familia: Comer no es solamente una necesidad nutricional, también es una oportunidad de compartir. De hecho, hay estudios científicos que confirma que los niños que comen en familia son más saludables.
  • Nada de “menú infantil”: Lo que te cobran los restaurantes por unas papas fritas congeladas, unos nuggets y una gaseosa; es un robo descarado y ni siquiera se le puede llamar comida. Pide un plato del menú adulto para que lo compartan tus hijos.
  • Persevera y triunfarás: Nunca dejes de ponerles en el plato los alimentos que son buenos para ellos. Nunca. Aunque no se los coman. Algún día se acostumbrarán al sabor de la espinaca y hasta la disfrutarán. A menos, claro, que dejes de servírsela.

Pero sobre todo, y por encima de todas las cosas…

  • ¡DA EL EJEMPLO!: Si al llegar a tu casa destapas una cerveza, abres una bolsa de papitas y te echas frente al televisor, ¿cómo vas a lograr que tu hijo se termine las zanahorias? Come bien y muévete, tus hijos aprenderán de lo que ven.

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